Me encontré de pronto una noche colocándome la ropa de dormir y noté que el pantalón que normalmente uso se había roto en una de esas zonas que resultan incómodas –obviamente donde podía quedar a la vista de todos el negocio– de pronto al verlo así, me surgió un sentimiento de nostalgia, pues haciendo cuentas me percaté que venía usando el mismo pantalón de dormir desde hace diez años y medité en lo apegado que me encontraba al mismo.
En ese momento comencé a reflexionar en como se asemeja nuestra a vida a la ropa que usamos, y no directamente a nuestro gusto personal para vestir, sino a todo el conjunto de prendas que poseemos, o sea, a nuestro armario (o clóset, como prefieran llamarlo).
Dándole vueltas a esta idea me di cuenta que si revisamos a profundidad lo que se esconde en nuestros armarios descubriremos que tenemos prendas que poseemos desde hace mucho tiempo, demasiado tiempo en algunos casos, y que generalmente nos rehusamos a deshacernos de ellas por ese apego personal que se genera entre cada prenda y uno mismo. De pronto, encuentras uniformes de cuando estudiabas en secundaria, camisetas que te recuerdan a alguien, algo o algún lugar, pantalones que no has usado en mucho tiempo, ropa interior en estado vergonzoso y lo mas común sobre todo en la población masculina, esas prendas que sin importar que tan rotas, desteñidas o estiradas se encuentren aún se guardan y peor aún se usan.
Pero, adonde voy con todo esta palabrería sobre la ropa; bueno, viendo en retrospectiva mi propio comportamiento me doy cuenta de cuantas veces he guardado en el armario de mi propia vida, esas prendas que ya se encuentran inusables, viejas, rotas, estiradas; que lo único que hacen es robar espacio y dan esa sensación de llenura pero que en realidad solamente generan un bulto que no le permiten a prendas nuevas ocupar su lugar. Tenemos un apego tal a ciertas cosas en nuestra vida, llámense actitudes, recuerdos, sentimientos o cualquier calificativo que queramos darle que no permitimos que cosas nuevas y mejores lleguen a nuestra vida. Seguimos insistiendo en usar esas prendas viejas y nos provoca una sensación de ansiedad imaginarnos a nosotros mismo tomando la decisión de botar todo eso por temor a ver un gran vacío.
Ya no logro recordar en cuantas ocasiones me he tomado el tiempo de hacer lo que denomino “limpia” del armario, según yo para deshacerme de la ropa vieja, y cuando empiezo a hacerlo siempre tengo una excusa para no botar alguna prenda; esta camisa no porque si la llevo a que le metan por acá o le corten por aquí puedo usarla; este pantalón todavía lo puedo usar en alguna ocasión; esta camiseta la puedo empezar a usar para dormir o para cuando tenga que hacer trabajos en los que deba ensuciarme.
Y la verdad, nunca llevé la camisa a arreglar, la ocasión especial llegó y no usé ese pantalón y las camisetas que uso para dormir siguen siendo las mismas (nota mental, botar esas camisas también).
De esa misma manera no queremos deshacernos de esas cosas feas en nuestra vida por temor a vernos vacíos, sin nada en nuestras manos, tratamos de arreglar esos aspectos de nuestra vida que no tienen arreglo ya, esas áreas que definitivamente solo pueden solucionarse colocando algo nuevo en su lugar. Siempre encontramos excusas para vivir en nuestro pasado, y no precisamente tomando las vivencias pasadas para aprender y seguir caminando y viviendo el presente, sino vivir paralizado en un pasado que no volverá y que lo único que brinda como recompensa es un sentimiento de frustración, dolor y mucho pero mucho resentimiento.
Definitivamente hay momentos en los que es realmente necesario botarlo todo; perder el miedo a ver el armario vacío, o a que siempre te vean con las mismas prendas, “como una fotografía” dirían algunos; bueno, talvez sea mejor verse siempre con lo mismo pero que por lo menos sea aquello que realmente vale la pena, a que te vean con cosas que lo único que hacen es los demás se pregunten en porque insistes en usarlas. Y si el miedo al vacío trata de detenerte, piensa que para poder llenar un armario con ropa nueva y mas bonita, primero es necesario deshacerse de toda aquella que realmente nunca mas te va a servir.
Por mi lado yo dejaré de usar el mismo pantalón de dormir y no lo guardaré, sino que lo botaré y compraré uno nuevo; y también, haré de nuevo una “limpia” de mi armario tomando en cuenta las líneas que he compartido arriba con ustedes, tomando el valor para hacer espacio para las cosas nuevas que vendrán no solo en el armario de mi cuarto, sino sobretodo en el armario de mi vida.
XOXO
Ruffu’s

