sábado, 29 de mayo de 2010
¿Quién decide?
La verdad no estoy muy claro de como comenzar estas líneas. Si el tema de por sí ya es controversial, mucho mas es pensar, que sea un pueblo cuya mayoría está sumido en el bien llamado “Opio de los pueblos” quienes tomen la decisión sobre un grupo minoritario que lo único que busca es igualdad de condiciones de vida.
Así como hace algunas décadas el tema de la unión libre como un estado civil causó posiciones polarizadas por parte las instituciones religiosas de la época, hoy ya no solo los sectores extremistas de la iglesia católica, sino que sus equivalentes en las iglesias protestantes también han levantado la voz alegando que nuestra comunidad quiere distorsionar la imagen del ente sagrado que ellos llaman matrimonio. De todas maneras no negaré que hay muchas parejas heterosexuales que efectúan el acto matrimonial con una convicción tan real y profunda que es digna de admiración y respeto; y tampoco puedo dejar de referirme a tantos “matrimonios” donde la infelicidad es el común denominador entre ellos.
Definitivamente mi posición con respecto a la realización de un referéndum para tomar una decisión sobre las uniones entre personas del mismo sexo está cien por ciento en contra; como homosexual, me siento ofendido con la simple suposición de que un grupo de personas totalmente ajenas a las situaciones de vida que enfrentamos sea quienes determinen que derechos tenemos o no como seres humanos quienes conformamos la comunidad LGBT. Por otro lado y para ser justo también trato de considerar las repercusiones que puede tener la aprobación de un proyecto de ley como este, que cambiaría por completo a Costa Rica en materia de derechos, convirtiéndolo en un país vanguardista por ser el primero en Centroamérica en reconocer legalmente este tipo de uniones civiles, eso si nos concentramos en la imagen que proyectaría nuestro país hacia el resto del mundo. Por otra parte, si pensamos en el cambio sociocultural que se desencadenaría, es muy lógico que todos quieran meter su cuchara en este asunto; si bien la homosexualidad, lesbianismo y el bisexualismo ya no son considerados enfermedades mentales ni físicas, Costa Rica aún es un país donde ser homosexual es sinónimo de pertenecer a un grupo social distinto, fuera de las normas establecidas para el comportamiento regular, por lo cual se sigue viendo como algo “no normal”, todo esto gracias a la fuerte influencia de vivir en un estado clerical como el nuestro donde el pensamiento popular se rige a través de la mente de sus líderes religiosos.
Leyendo un artículo publicado por la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica, donde exponen los resultados de una encuesta realizada a 94 personas de diferentes sectores sociales, es impresionante lo mal informada que está la población acerca de el proyecto de ley que avalaría las uniones civiles entre parejas del mismo sexo; y porque subrayo civiles, sencillamente porque que considero que el matrimonio como lo ven los grupos religiosos, no está establecido realmente bajo los preceptos del amor de Dios, por cual en mi caso particular jamás aceptaría casarme por la iglesia si eso fuese posible.
“La familia es algo sagrado, que tiene que seguir las leyes de los Dios y no las leyes de los hombres…” Ese fue el argumento de una ama de casa rural, en el mencionado documento de la UCR; quisiera encontrar en la biblia donde establece Dios que la unión entre dos personas se llama matrimonio. Pero aunque la biblia si hace mención a la unión hombre-mujer dentro del contexto reproductivo, aún no he encontrado que Dios haya establecido que la unión de ambos deba ejercerse en un ritual llamado matrimonio o casamiento por lo que deduzco que este acto fue instituido por los diferentes pueblos para afirmar un contrato de por vida entre dos personas.
Luego este artículo hace referencia al tema “La unión –entiéndase por matrimonio– es para procrear” siento lástima por toda la población heterosexual que ha vivido desde el principio de los tiempos, pues según sus rituales litúrgicos su unión hacia una persona del otro sexo es únicamente para fines reproductivos cual ganado; según la iglesia (sin importar su denominación) el “matrimonio” no es mas que un acto de perpetuación de la especie y la genética, y el comentario del inicio de este párrafo me hace pensar que no importa si la persona con la que te vas a casar quiere o no hacerlo o si tu mismo lo deseas, simplemente es un acto de obediencia a un requerimiento social por mantener la especie y en otros casos el apellido; y yo pensé que ya en este lado del mundo los casamientos arreglados habían quedado como una práctica oscura del pasado.
De que ha servido entonces la evolución del ser humano, el desarrollo de todo el conocimiento hasta hoy, los avances tecnológicos y científicos, si no podemos soltarnos de pensamientos tan primitivos como este.
Dios odia a los homosexuales. Duro hasta de leer ¿no creen? Pues ese es el pensamiento de la mayoría de los grupos católicos (exceptuando por supuesto a todas aquellas personas que conozco y que son católicos practicantes pero que tienen una visión tan amplia de lo que les rodea que sobrepasa incluso la de muchos otros que se autodenominan ateos, librepensantes o sin religión). ¿Ustedes creen que Dios puede odiar a algún ser humano? ¿Ustedes odiarían a sus hijos? O mas simple ¿Odiarían algo que hubieran creado con sus propias manos? Yo creo que Dios no odia a nadie, sin embargo, si creo que Dios no aprueba una vida llena de desorden, promiscuidad, engaños, envidias y muchas otras prácticas o estilos de vida que son ejecutados por personas de todos los sectores sociales. Si Dios odiara a los homosexuales como afirman muchos, entonces odiaría también a cada sacerdote pederasta, a cada a asesino, ladrón, mentiroso, prostituta, y otros seres humanos que aplican en la larga lista de los llamados pecados.
Veamos que dijo una hermana religiosa de la iglesia católica:
“Está bien duro, es inexplicable, va contra toda razón humana. El matrimonio que desean aprobar no tiene justificación. No entiendo como diputados que son de los que mejores principios religiosos y morales tienen desean esto. Para formar un hogar visto civilmente y no religiosos es para formar una familia y una pareja de homosexuales no puede constituir una familia. Jamás. Va contrario a todo. No tiene ni pies ni cabeza, es una locura : Qué ilusión va a tener una pareja de homosexuales para unirse? Es importante que se tome en cuenta la opinión de psicólogas, doctores y demás profesionales.
Por ejemplo hoy vi a un doctor que dijo que eso no es genético , que se va adquiriendo y que eso tiene cura.“
Tiene razón en algo, ¿Qué ilusión tenemos de casarnos los homosexuales? Vemos a nuestro alrededor y observamos los casos de matrimonio que conocemos, ¿Son realmente felices? En lo personal, son contados con los dedos de una de mis manos los casos de parejas casadas –heterosexuales– que conozco y que puedo decir que son realmente felices. Sin embargo para los que me conocen muy a fondo, saben que sin importar la imagen despreocupada respecto al sexo que me caracteriza, soy un hombre culiolo y romántico, que todavía cree en príncipes azules y que SI se puede llegar a ser feliz y establecer una relación formal…. Y también saben que sueño con llegar a viejo con una pareja con la que haya construido una vida bueno no tan viejo... Pero, como vamos a anhelar una vida en pareja cuando vemos todos los días casos de infelicidad aún en nuestras propias casas, en nuestro barrio, nuestros amigos. Honestamente creo que esa es la razón por la cual no queremos casarnos y es aquí donde espero poder ser claro…. NO nos interesa un matrimonio como el de los heterosexuales, mucho menos uno religioso, simple y sencillamente queremos que se nos trate de la misma manera a nivel legal que cualquier otro tipo de unión civil, llámese matrimonio o unión libre. ¿Para que querríamos afirmar nuestras relaciones de pareja con la persona que amamos en el marco de una religión que siempre nos verá con malos ojos? Respetamos su posición pero no quisiera pensar como sería un matrimonio entre dos hombres o dos mujeres bajo el yugo que los líderes de la iglesia imponen a tantas infelices parejas heterosexuales. Y reitero que conozco algunas de esas parejas que de veras se aman, y que aman a Dios y a su religión y que viven de una forma tan maravillosa que solo pueden reflejar ese amor que se tienen en todos aquellos que los rodean.
Por lo demás no voy a hacer comentarios acerca del tema de si la homosexualidad se cura o no, me da vergüenza cada vez que lo leo.
Es curioso como el rechazo hacia la homosexualidad y la unión civil entre personas del mismo sexo, viene directamente ligado al tema religión e indirectamente a la voluntad de Dios, porque digo indirectamente, simplemente porque no creo que el Papa, los obispos, cardenales, sacerdotes, religiosas y pastores sean la voz directa o determinen la voluntad de Dios. Para quienes creemos en Él sabemos que no necesitaría jamás de la asistencia de un ser humano para para establecer su voluntad.
Por otro lado, muchos jóvenes, y adultos tienen una preocupación con respecto a la unión civil entre personas del mismo sexo; los niños ¿Quién establece para ellos que es el bien y que es el mal? Los padres, los maestros, las figuras adultas que los rodean desde el inicio. Ahora su gran preocupación es que pensarán los niños si crecen con el concepto que ser homosexual está bien y es aceptado por lo demás. Preguntémonos ¿Qué ha sucedido con los niños que hoy son jóvenes y adultos que crecieron pensando que ser homosexual está mal? Respuesta, vemos el montón de hombres y mujeres metidos en casamientos frustrados negando sus verdaderas preferencias por la obligación y el miedo al que dirán, vemos jóvenes homofóbicos que maltratan física y psicológicamente a otros que están descubriendo que tienen una inclinación sexual distinta a la de sus compañeros, y vemos a esos jóvenes agredidos sufrir el maltrato de estos agresores, que puede llevarlos a depresiones sin retorno, suicidio o peor aún a la gran cantidad de hombres y mujeres gay que viven resentidos con la sociedad odiando a todos a su alrededor y desquitando su ira sobre los demás. Como quieren que el ambiente gay no esté lleno de tantos comportamientos negativos, cuando lamentablemente la discriminación que la sociedad ha generado los ha obligado a tomar medidas de escape extremistas para poder afirmar su propia identidad, y no digo que sea la norma, sin embargo creo que es un circulo vicioso donde alguien estableció cierto tipo de comportamiento que se fue expandiendo hasta convertirlo en lo que hoy llamamos nuestra cultura, una con la cual no estoy muy de acuerdo por cierto. La promiscuidad, la fiesta, el licor, las drogas son la imagen mas común que el mundo tiene de la comunidad LGBT, lamentablemente esto es algo que no puedo negar porque incluso yo estuve metido en todo eso, pero ¿Tienen idea de cuantos jóvenes están en esas situaciónes en una búsqueda desesperada del amor y la aceptación que muchas veces no encontraron en sus casas, en su grupo de amigos, en fin, en su entorno? Yo si, porque los he visto cada fin de semana, se sienten liberados por esas pocas horas en las que están bailando en la disco porque ahí pueden ser ellos sin que nadie pueda recriminárselo.
Pero en fin para que hablo de todo esto; simple, aunque mi posición está en contra del referéndum, no puedo hacerme de la vista gorda de que este es un tema que nos involucra a todos, homosexuales y heterosexuales por igual, es un cambio radical para nuestro país y aunque nos cueste aceptarlo si va a influenciar en la vida de todos los costarricenses. En vez de pasar diciendo que nada tienen que opinar los heterosexuales sobre nuestras uniones, dediquemos mas tiempo a informarnos e informar a los demás aspectos claves no solo de este proyecto sino también de tu propia vida. Cuenta tus experiencias, ayuda a otros a entender muchas situaciones por las que pasamos todos los homosexuales, conozco casos de casos y se que todos y cada uno de nosotros también que pueden ayudarte a hacerle entender a los demás que no somos diferentes en muchos aspectos, amamos, deseamos, lloramos y reímos igual que cualquier otro.
Así que no permitas que tu ánimo caiga si el referéndum llega a llevarse a cabo, por el contrario si esto pasa, tendremos que empezar a luchar por abrir la mente de cada persona que nos rodea para que puedan ver mas allá de sus propias narices.
Ruffo Torres Roa
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